Rebecca, de 33 años, fue víctima de la capsula de gas del dispensador de una crema batida que utilizaba para un plato de su canal dedicado a la belleza, salud y deporte. El objeto salió disparado por el gas e impactó contra su pecho provocándole un ataque al corazón que resultó mortal.
No es la primera vez que los grupos de consumidores franceses alertan del aumento de estos accidentes intentando concienciar de la peligrosidad de los conectores defectuosos en las cápsulas a través de las cuáles es bombeado el producto del bote.

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